Cacerolas, abuso de poder, y “fiestas” de fin de aÒo

Cacerolas, presidentes y violaciÛn de los derechos humanos: lleguÈ al paÌs dÌas antes del “cambio”, viendo las colas de rostros frustrados en los bancos, reflejo de los abusos de poder que a diario violan sus derechos. Ni pensar en cacerolas, llegaba de visita. Y menos despues, que “cacerolas” junt·ndose camino al centro de Buenos Aires traerÌan al dÌa siguiente la salida de de la Rua. Viendo hacia atr·s, Èsta era la misma gente que desde la nunca olvidada dÈcada de los 70, aprendÌa a enfrentar la inflaciÛn y otros despojos, corriendo en b˙squeda de dÛlares y despuÈs de plazos fijos. Con el tiempo, el aprender se plasmÛ en la “verdad” del sistema bancario. Aunque a las cacerolas se hayan agregado saqueos y grupos dirigidos como decÌan los medios, fuÈ obvio el peso del ruido y todo lo que pasÛ despues. La caÌda en el caos y el caos actual, muestra ineptitud y el engaÒo de la llamada democracia. En dos semanas, 5 Presidentes m·s. SÛlo Puertas, el Primero, era legal, se le antojÛ no “ser” y quedÛ nom·s sin que lo toquen. Puede ser? La Legislativa designÛ al Segundo, que quiso ser popular y en una semana su partido se encargÛ de que volviera el Primero. Puertas, como no hay primera sin segunda, trajo al Cuarto por 48 horas y la Asamblea designÛ al Quinto.

Cacerolas y autarquÌa: la autarquia no estuvo en la mente de las cacerolas (sÛlo querÌan su dinero), ni en la de los Presidentes que siguieron. Las cacerolas fueron aprovechadas para instituir un moderno golpe de estado en “democracia” y dentro de la globalizaciÛn. No puede pensar en autarquÌa un paÌs sin lÌderes y menos, sin recursos (hoy sÛlo queda el recuerdo .. de los recursos que la guerra dejÛ al paÌs en los 40). El recuerdo de esos aÒos de Argentina entre los diez primeros paÌses seg˙n el ingreso por habitante, pasÛ al de los preocupantes niveles de desnutriciÛn en los niÒos y del desabastecimiento de los hospitales de los 70, que nada envidian a los elevados niveles de desempleo, extrema pobreza y violencia social con que el paÌs llegÛ al nuevo siglo. La polÌtica de liberalizaciÛn del comercio de los ˙ltimos 30 aÒos se “ocupÛ” de desplazar las pr·cticas proteccionistas y de sustituciÛn de importaciones, que, no obstante sus males o las lentes con que se miren, trajeron la industrializaciÛn, el aumento generalizado del empleo y el mejoramiento social de la RegiÛn. Argentina al menos, debe recordar a Raul Prebish y a la ComisiÛn EconÛmica para AmÈrica Latina (CEPAL, Naciones Unidas) de entonces. El proteccionismo, sin embargo, sigue siendo el caballito de batalla de los paÌses desarrollados. Basta seguir las discusiones del bastiÛn de la globalizaciÛn, la OrganizaciÛn Mundial del Comercio.

Repercusiones mundiales y cacerolas: el proceso argentino es una devaluaciÛn m·s entre los vaivenes devaluatorios vecinos. PolÌticamente, es dificÌl que otros paÌses de la region intenten seguir este camino. No hay que olvidar la “salida” de RodrÌguez Sa· (Segundo) cuando hablÛ de suspender el pago de la deuda, y de Duhalde (Quinto), que cambiÛ de lenguaje desde el comienzo, no obstante sus posteriores desmanes populistas. SÌ vale recordar, las olas de protestas, saqueos y cortes de rutas en la regiÛn y que, como las de Argentina, son anteriores a las cacerolas. Para el resto del mundo, es la acostumbrada “crisis” financiera de los grandes bolsillos, el temor de no cobrar. “Crisis financiera”, es eufemismo, la gente no debe llamarle asi. Todo es fabricado, todo es eufemismo, para lo que el inglÈs es la lengua maestra y un ingrediente de peso en la deformaciÛn cultural de toda ciudadanÌa. SÛlo las capas pobres y medias del mundo tienen crisis reales. Basta observar la gran discrepancia de ingresos entre ricos y pobres, que con la globalizaciÛn es cada vez mayor, con m·s pobres y que, como al viento, nadie la puede parar.

La cosa ‘ta mal y va pa’ peor: la historia vuelve a repetirse, varios tipos de cambios mas cambio “libre”, inflaciÛn y depÛsitos confiscados valiendo ya menos de la mitad. Las medidas resultaron peores que el mal que atacaron las cacerolas. Y ser· peor a˙n si r·pidamente no se ajustan a las condiciones (lo que exige EEUU, a travÈs del Fondo Monetario por supuesto) y si no devuelven el dinero real que pusieron los ahorristas y dueÒos de salarios oficialmente depositados. Es “ley” econÛmica que los gobiernos no siguen: mayor poder de compra durante una recesiÛn. El dinero debe ponerse en manos de las mayorÌas que son las que lo gastan con mejores y m·s r·pidos efectos econÛmicos y sociales (panaderÌa, carnicerÌa, almacÈn, verdulerÌas, vestido, supermercados, etc.) que en las “compras” forzadas de casas y autos nuevos de las medidas actuales. Pero el abuso de poder sÌ garantiza a las minorÌas la seguridad de sus excesivos dineros, que a su vez no se vuelcan en m·s compras en perÌodos de recesiÛn.

Y la “economÌa” no da pa’ m·s: sin embargo, con aÒos de recesiÛn y dilapidaciÛn, y la economÌa peor todavÌa en los ˙ltimos dos aÒos, los gobiernos siguieron endeud·ndose y cuidando el empate de 1 a 1 de peso y dÛlar. En la jerga internacional, cumplir las condiciones, significa prÈstamos (aunque toma meses y muchas aspirinas). Dados los prÈstamos y sin “ver” como se usan, gobiernos, bancos centrales, corporaciones y organismos internacionales, sÌ se mantienen al dÌa con los vencimientos, conocen cu·ndo el paÌs tiene que pedir m·s para pagar su deuda, particularmente, sabiendo que la economia no da pa’ mas. Ya al comenzar el 2001, el gobierno sabÌa que se le cerraban las puertas prestamistas por no cumplÌr con sus obligaciones y que “alguna” medida tenÌa que tomar. De haberse dedicado en serio de la Rua (o Menen antes) y bregado por cumplir esas condiciones desde el comienzo, ya podrÌan haber firmado los prÈstamos necesarios para posponer el corso por uno o dos aÒos m·s, sin quitarle la ‘paz’ a las desprotegidas familias de quienes se burlan desde hace m·s de 30 aÒos y sin ahondar m·s la recesiÛn.

Hay muchas cosas que no se dicen: por Carta Org·nica, el Banco Central (BCRA) es el regulador, supervisor y “contabilizador de ˙ltima instancia” del sistema bancario y financiero. Por estas funciones siempre sabe (y por ende, el gobierno tambien) lo que el sistema bancario tiene y lo que hace con los dineros de los depÛsitos. Pero no lo dice. Tampoco dice que el temor al despojo es la ˙nica razÛn de las corridas y el p·nico, que Èstos no son fenÛmenos de generaciÛn espont·nea, que empiezan cuando la gente termina de aprender que los que controlan, regulan y aprovechan sus dineros, vienen escondiendo “sus errores”, y que cuando no pueden m·s, sÛlo dejan el tendal. Por eso el gobierno, cuando llega al borde del abismo, usa el recurso m·s f·cil: controlar la extracciÛn de los depÛsitos de los que no tienen protecciÛn, reconocer la conocida incapacidad de pago, y con esos engaÒos, provocar la CORRIDA de esa gente, el PANICO. QuÈ podÌan hacer las cacerolas, sin poder “usarlas” y despojadas de sus depÛsitos? Esta vez SE JUNTARON. El gobierno se engaÒÛ a si mismo, pero no a las CACEROLAS. Con las medidas posteriores vino el desempate de m·s de 2 a 1 de peso y dÛlar hasta ahora, y la clara decisiÛn, hasta ahora tambiÈn, de no devolver el dinero real que puso la gente.

La gente es engaÒada porque no tiene medio de saber como maniobran las instituciones, pero sÌ presiente y aprende: el Banco Central tambien sabe lo que hace el gobierno, por eso, cuando dice (al igual que la academia, los especialistas y los medios) que “los bancos no pueden hacer frente a las corridas”, lo hace para evadir y esconder las verdades que no dice: que despuÈs de aÒos de engaÒo y dilapidaciÛn, el gobierno provoca la corrida y el p·nico para confiscar a los que no pueden salvarse; que bancos y financieras deben mantener obligatoriamente cierta liquidez (un % de los depÛsitos) adem·s de que a diario cobran sus prÈstamos a˙n con las dificultades de pagos de una recesiÛn; que cuando se “saca” mucha plata de los bancos y la liquidez y las reservas “bajan”, el BCRA debe intervenir (como hizo el Banco Central de Uruguay, paÌs que “canaliza” la salida de dineros de Argentina, con los Bancos Galicia y Comercial frente a la salida de millones de dÛlares); que hay bancos que “retienen” su mercaderÌa, el dinero, como la mercaderia de cualquier otro acaparador, maniobran las fugas de capitales, salvan los dineros de importantes clientes y empresas, especulan con los depÛsitos y otras maniobras, lo que termina en lo que la jerga llama “drenaje”; que este drenaje o salida de capitales es un proceso que viene de mucho antes de la firma del decreto para la corrida, y que la Carta Org·nica no diÛ autonomÌa al BCRA para que se quede de brazos cruzados. Tampoco se la diÛ para que “preste” a su gobierno para el despilfarro y a bancos (redescuentos) y reduzca sus reservas, que, como los bancos, tiene obligatoriamente que mantener. Se la diÛ para “preservar el valor de la moneda y propender a la estabilidad del sistema financiero”, no para desbordarlo. CÛmo no van a darse las grandes colas, protestas y dem·s manifestaciones que siguen viÈndose por todo el paÌs, si gobierno y sistema financiero juegan con los depÛsitos y las leyes?

Parece entonces que hay razones: para que en las soÒolientas reuniones del congreso sobre la ley de emergencia, la Diputada CarriÛ hable de redescuentos del Banco Central a bancos que fugan dinero a travÈs de “cuentas negras”, hable de 40 empresas, de bancos cuyos deudores son ellos mismos y dÈ nombres como Escasany, Perez Compang y otros; para que otra Congresal pida la repatriaciÛn de los depÛsitos (en el extranjero) de congresales y otros con cargos p˙blicos; para que Diputados cree la comisiÛn que investiga la fuga de capital y los procesos y metodologÌas de las maniobras del sistema bancario, la reducciÛn del n˙mero de depÛsitos y de las reservas del Banco Central, etc.; para que Jueces (como Servini de CubrÌa, Oyarbide, Ballestero, BergÈs) ordenen detener a los “dueÒos” del Banco General de Negocios, allanen bancos incluyendo al Banco Central y requisen documentaciÛn, secuestren 6 camiones blindados cargando sacas de dinero de un banco cÈntrico a altas horas de la noche, prohiban que ejecutivos bancarios salgan del paÌs y llamen a testificar a conocidos individuos y muchos otros, todo, para investigar la fuga de millones de dÛlares, funciones que “parecen” corresponder al Banco Central; para que una ONG, Poder Ciudadano, ofrezca cursos a la ciudadanÌa para que Èsta se prepare para “participar” mejor en el diseÒo institucional para el cambio; para que se lea en los diarios que casi se duplicÛ el dinero que se “deposita” en el antiguo sistema del colchÛn, en vez de en los bancos…

Para el abuso de poder, la transparencia es peligrosa, las evasiones y eufemismos no: por eso, a esos fenÛmenos les llaman “corrida”, “problemas de liquidez”, “crisis financiera”, “todos debemos pagar”, “flexibilizaciÛn” y dem·s, eufemismos que se usan como papel higiÈnico, para disfrazar el engaÒo y el robo (que no puede legalizarse) de mantener cautivos y reducir el poder adquisitivo (impuesto a la corrida?) de los salarios de trabajadores y de los depÛsitos de ahorristas, jubilados, pensionados, enfermos e incapacitados y de fondos de pensiÛn. Es un atropello abierto, sin un recoveco legal de justificaciÛn. Basta preguntarse: cÛmo puede el Estado oficializar el depÛsito de los salarios y luego prohibir su uso, y los bancos no entregar el dinero a los depositantes cuando hacen cola bajo la ley; cÛmo puede el gobierno decir que “mantendr· el valor adquisitivo que la gente puso”, y pesifica a 1.40; cÛmo puede decir el gobierno que el billete verde “no esta” y lo “pone” para reducir la cotizaciÛn del dÛlar y despuÈs para el cambio “libre”; que pasÛ con los millones de dolares que mantenÌan a diario el 1 a 1; cÛmo puede llamarse “flexibilizaciÛn” al uso de los depÛsitos vÌa “compras” forzadas (casas y autos), con pesos de menor valor y otras limitaciones; cÛmo pueden “garantizarse” nuevos depÛsitos en dÛlares cuando no se devuelven los depÛsitos “pioneros” que dieron fÈ al sistema del dÛlar y del plazo fijo…

Si se dan “cosas raras” en otros paÌses, porque nÛ en Argentina: el abuso de poder no es extraÒo a la gente de cualquier Època y lugar del mundo. Lo hacen diariamente empresas y gobiernos, con distintos tamaÒos y envases y en diferentes aspectos de la vida diaria, pero con el manoseo de un com˙n denominador, gente sin medios para protegerse (lo dijo el Secretario de la Presidencia AnÌbal Fernandez: “.. hemos engrupido como a chicos”.. a los que confiaron en el paÌs. La NaciÛn, 1/2/02). En quÈ paÌses no se dan esta cosas raras. Valga comparar EEUU con nuestro paÌs, hasta ahora considerado en EEUU como el “niÒo ejemplar” de la privatizaciÛn. Ambos tienen sus regulaciones desmanteladas. En EEUU se lee sobre el caos argentino, el abuso a los depositantes y la corrupciÛn, y en Argentina, sobre las maÒas de ENRON (inflar ganancias, esconder pÈrdidas, ..) y su relaciÛn con su auditor externo Arthur Andersen (de 9 mil millones de dÛlares de ingresos en el 2001 y 85.000 empleados en 84 paises). En ambos casos, el desenlace final se produjo despues de varios aÒos de engaÒos, hasta que no se pudo mas. Tampoco es curioso que junto a lo de ENRON se lean “cosas parecidas” sobre Global Crossing (tambien con intereses en el paÌs) y otros m·s. El gobierno en Argentina cautivÛ los depÛsitos y hasta ahora se esfumÛ m·s de la mitad del poder adquisitivo de los llamados depositantes. Con ENRON, se esfumaron los dineros de los llamados inversores y los ahorros en fondos para el retiro de unos 20.000 empleados suyos (sin incluir otros fondos) “cautivos” en las acciones de ENRON, cuyo “poder adquisitivo” se vino al suelo con su estado de bancarrota. Mientras en Argentina se benefician los privilegiados, la gesta de ENRON enriquecÌa a sus ejecutivos y altos empleados, que adem·s vendÌan sus acciones “antes” de dejar el tendal. ENRON en EEUU contribuyÛ tambien a las campaÒas electorales de tantos funcionarios de gobierno de presidente abajo, congresales y otros, que la editorial de Hartford Courant de Connecticut dijo: encontrar un politico no “contaminado” por los contactos de ENRON, es como buscar una aguja en el pajal.

Llamar a las cosas por su nombre: requiere un serio an·lisis sobre lo que el sistema bancario tiene y “hace” con los depÛsitos de la gente, en quÈ y cÛmo los “invierte y usa”, y cÛmo las “actividades se compatibilizan” con las responsabilidades de los bancos, del BCRA y del gobierno frente al paÌs. SÛlo una clara base de informaciÛn completarÌa el escenario de engaÒo en que vive la gente en la etapa argentina de la privatizaciÛn y del desmantelamiento de las regulaciones.

No obstante el “ruido”de las cacerolas, el abuso siempre distribuye mal el costo de los “errores”: los privilegiados se benefician con la fuga de capitales, la pesificaciÛn de las grandes deudas, compensaciones con bonos a los bancos, la posibilidad de que en la renegociaciÛn del gobierno con sus acreedores externos incluya las deudas en el exterior de las empresas privadas o les facilite seguros de cambio (no debe olvidarse que en la llamada crisis de la deuda externa de la regiÛn en los 80, los gobiernos terminaron estatizando las deudas privadas). Una vez hecho, todo es a costa de los contribuyentes, m·s endeudamiento (futuros contribuyentes) y las pÈrdidas de los millones de ahorristas que siempre corren. A esto le llaman “transferencias” (la ley de la selva del abuso de poder).

Frente a los “once viernes” y al “otro viernes de protesta de las cacerolas” con el apoyo de m·s puestos de hamburguesas y panchitos, a las montaÒas de reclamos jaqueando a la justicia y a las acciones de San Luis y de la DefensorÌa de la Ciudad de Buenos Aires que ‘vuelven a ser tema de la corte’, se observa la tenacidad y gran resistencia de las cacerolas y el nivel de sus reclamos por la devoluciÛn de “lo” que les pertenece.

Los Depositantes son en gran parte gente de trabajo, jubilados, pensionados y otros que viven de ingresos fijos y sin otra alternativa que “confiar”: por eso el atropello no tiene paralelo. Son los que junto a los que no pueden ahorrar, “quedan” siempre a la zaga de cualquier “polÌtica nacional o de ajuste”, ll·mese de devaluaciÛn, inflacionaria, de salarios y jubilaciones, de gastos de salud y de educaciÛn, planes Trabajar, etc. Con el ejercicio pleno de la llamada democracia, Los Depositantes, organizadamente, tienen el derecho de hacer un juicio nacional al Gobierno, al BCRA y bancos en falta y reclamar la devoluciÛn de lo que pusieron, hacer un seguimiento a la investigaciÛn actual que hace Diputados sobre las maniobras bancarias y utlilizar la informaciÛn derivada de la misma. No obstante el “poder del abuso” que tiene el gobierno para impedir esa devoluciÛn y aunque de hecho lo est· haciendo con las medidas de pesificaciÛn y la inmediata suspensiÛn por 180 dÌas de tr·mites judiciales, Los Depositantes no deben olvidar el fallo de la Corte Suprema sobre la inconstitucionalidad de la confiscaciÛn, sea un golpe bajo o nÛ. SÛlo en cine podrÌa verse un juicio ˙nico de todos los ahorristas. Y en la realidad?

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